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TALLER DIBUJO ZEN

  • La postura, la respiración y la meditación   zen3
  • El fluir de la tinta, la pincelada y la aguada
  • La energía del gesto en el trazo
  • La presión, lo diluido y lo grueso, lo vacío y lo lleno.
  • El dibujo Zen y la plenitud del momento
  • Ell valor terapéutico de la filosofía y de la estética Zen

Horarios:  opción A: Jueves de 18:30 a 20:30 h 

                 opción B: Viernes de 11:30 a 13:30 h 

El taller de los jueves se inicia el 10/12/2015 y  finaliza el 28/01 2016

El taller de los viernes se inicia el 11/12/2015 y finaliza el 29/01/2016

Se pueden coger clases individuales o el taller completo que incluye 6 clases. Cada clase tiene dos horas de duración.

 Las pinturas zen o sumi-e condensa de manera estética el budismo zen además de otras filosofías orientales como son el Taoísmo o el Confucianismo. En estas pinturas trabajadas con tinta china, generalmente monocromática, aflora una poética de naturaleza minimalista: una rama con hojas, un tallo de bambú o un árbol seco; rocas, montañas o pequeñas piedras; pájaros, insectos o la presencia del hombre, emergiendo en el espacio vacío, dibujados simplemente mediante la valoración tonal y la energía concentrada en el gesto de la pincelada de tinta; todos ellos son elementos que mas que surgir como protagonistas de una composición, afloran como una parte ínfima, que concentra fluidamente la armonía de la naturaleza universal; esa belleza que aflora ante nosotros, en la simplicidad más absoluta de la contemplación de lo cotidiano. 

  En estas pinturas la filosofía zen se condensa sobre todo en el acto meditativo de dibujar, en el gesto, en el movimiento intuitivo, en la concentración, en la introspección corporal-espiritual de la persona que pinta y por lo tanto, sólo podemos acercarnos a la esencia de su expresión mediante una silenciosa contemplación, lejana a todo ese discurso intelectual que secunda la observación de las obras del arte occidental.

  Se dibuja con pinceladas intuitivas y de una vez, sin repasos ni correcciones, de manera libre, en contacto y en armonía con el sentir interior, descubriendo la comunión de la naturaleza exterior con la propia naturaleza interior. Por eso cada pintura es única, irrepetible, incorregible como los actos de nuestra vida. Solo podemos madurar y corregir la técnica dibujo a dibujo, pintura a pintura, del mismo modo que vamos logrando nuestra propia madurez en la vida, momento a momento, suceso a suceso y a lo largo de la propia historia de vida.

  Zazen es un método de meditación del budismo que  conduce rápidamente a la relajación alpha, que considera tres aspectos: la postura corporal, la respiración y la actitud del espíritu. Su práctica es muy efectiva para la ampliación de la conciencia y el desarrollo de la intuición, generando una gran energía, por eso se considera la meditación del despertar o de la iluminación. Durante la práctica no hay que intentar lograr nada solo concentrarse en la postura, la respiración y la actitud del espíritu de estar simplemente en el aquí y el ahora.

  La postura de meditación generalmente es sentado, en actitud de loto o en una silla, lo importante es estar atento en todo momento en los diferentes puntos de nuestro cuerpo, relajando las tensiones y manteniendo el tronco erguido. La respiración zen se facilita con la postura correcta, se trata de establecer un ritmo lento, fuerte y natural: con una expiración suave, larga y profunda presionando hacia el hará o bajo vientre mientras se expulsa el aire; una vez se ha eliminado todo el aire la inspiración emerge de manera natural y se intenta de igual modo llevar el aire hacia el bajo vientre. La actitud es de estar en el aquí y en el ahora, dejando que las imágenes y los pensamientos que surjan  pasen como las nubes en el cielo, sin oponerse ni tampoco quedarse atrapados en ellos, con una atención y una  concentración profunda en nuestro cuerpo.

  La práctica de esta respiración conduce a la relajación y al control de la actividad mental del cortex, mejorando la circulación de las capas más profundas del cerebro y eliminado la tensión de los vasos sanguíneos. De este modo, mediante el Zazen se puede llegar a percibir ese estado de profunda paz en el que descubrimos la comunión del cuerpo, la mente y el espíritu con el flujo de la vida. El zen es la filosofía de la práctica porque la mente no imagina, ni espera nada.

  Por esto, los maestros dicen que la filosofía zen no se puede teorizar, sólo se puede llegar a comprender mediante la práctica y la repetición hasta llegar a experimentar el contacto de la propia naturaleza interior, comulgando con la naturaleza mas esencial de todo aquello que nos circunda. La concentración en el propio cuerpo, en el estar en el aquí y en el ahora, sin más, ya que como expuso el maestro T Suzuki, la concentración viene del cuerpo e influye en el espíritu, y para disciplinar la mente se ejercita la concentración en el cuerpo. De este modo la meditación y la introspección permite la comunicación directa con la naturaleza de las cosas, se potencia así la intuición y se desarrolla el amor por lo simple; se valora la naturaleza y se reconoce lo esencial de ser humano.

El dibujo zen o la pintura zen no tiene sólo un sentido estético, es un acto de meditación activa, es la búsqueda de esa comunión con la naturaleza más esencial de la vida que emerge en el silencio, en la contemplación y en el contacto intimo con nosotros mismos, es el reencuentro con la belleza esencial, con esa energía que emerge como un susurro estético, expresado en un trazo, en una linea, en una forma; invisible, inexplicable y perceptible solo para quien logra liberarse de todas las ataduras del ego y contactar con lo mas esencial de si mismo.

Os invito a sumergirse en la experiencia zen a través del dibujo y la pintura. No se necesita tener conocimientos artísticos, ni siquiera tener facilidad para dibujar, ya que comenzamos trabajando el trazo, la línea y la aguada de manera muy sencilla, la meditación que se practica en cada taller deja aflorar la simplicidad y la libertad necesarias para introducirnos en ese flujo de lo esencial, que nos permite expresar la  sutileza de la vida.

Mas información en: procreartevida@gmail.com  –  620865224


 

EXPRÉSATE CON LÍNEAS

 

Muchas veces trazamos líneas de forma inconsciente mientras hablamos por teléfono o pensamos en algo que tenemos que resolver sin darle mayor importancia. La línea es el componente básico del dibujo y de la escritura, pero también podemos valernos de ella para expresar de manera espontanea e inmediata, emociones, sentimientos o estados de ánimos. La línea nos ayuda a conocernos un poco mejor, ya que aquello que en nosotros generen las formas -y colores- que plasmemos sobre el papel, nos ayudará a reflexionar a cerca de lo que guardamos en el subconsciente y sobre nuestro sentir hacia el mundo.

 

Ejercicio:

 

Acostumbra a llevar contigo una pequeña libreta de apuntes y un lápiz; cuando te sientas inquieto/a, o tengas alguna emoción que te desborda, coge el lápiz -o lo que tengas a mano: rotulador, boli, etc.- y haz un garabato de líneas, intentando concentrarte y tomar contacto con lo que en ese momento sientes. Trata de volcar en tu garabato de líneas todo lo que en ese momento aflore en ti, si para ellos necesitas hacer diferentes garabatos en distintas hojas, hazlo hasta que la tranquilidad vuelva a tu espíritu.

 

Luego observa los dibujos o garabatos que has hecho y escribe lo que te sugieren, rememora lo que sentías mientras los hacías y toma contacto con lo que sientes ahora, anótalo  en tu libreta.

 

Este sencillo ejercicio si lo practicas continuamente se transformará en un desahogo inmediato, a la vez que en un fructífero proceso de auto reflexión.

 

Luego si quieres, en un momento de calma, puedes elegir alguna de las emociones volcadas en uno de los garabatos, retomarlo y trabajar ese garabato de forma creativa, pero siempre centrándote en la emoción elegida, atento a lo que aflora en ti mientras trabajas y anotando en la misma libreta aquello que sientas que necesitas escribir.


 

LA MAGIA DE REGALAR: SENTIR CON EL ALMA, ELABORAR CON AMOR Y OBSEQUIAR CON CORAZÓN

 

Recordemos que el acto de regalar se define como el hecho de ofrecer algo a una persona en muestra de afecto, consideración o gratitud; por lo tanto, lo primero a tener en cuenta es que debe ser un acto espontaneo y no obligado, también tener claro que no todos los regalos tienen la misma finalidad o el mismo valor, ya que eso depende de la perspectiva y el propósito que depositemos en ellos, según la persona a quien van dirigido, pero sobre todo seamos conscientes de que el sentido del regalo no está en el objeto en sí mismo sino más bien, en la esencia humana que lo origina: la actitud, el sentimiento y la ilusión que acompaña al acto de regalar. El objeto en sí significa muy poco, no es más que algo material que hace de símbolo mediador u objeto representativo de una relación humana, por mucho valor monetario que este tenga es incapaz de sustituir la trascendencia del sentimiento y el significado emocional que va -o debiera ir- implícito en el acto de obsequiar. Sin embargo, a pesar de lo anterior se tiende a preferir que el regalo sea algo útil, que sirva a quien lo recibe, a menos que haya tal grado de comunión y complicidad que el obsequiado sepa que va dirigido a su alma, o que el objeto en sí lleva implícito un mensaje íntimo y personal. En lugar de saturarnos de tiendas estos fines de semana previos a las navidades, os animo a quedaros en casa fabricando los regalos y las  tarjetas de saludo con una dosis de alma y corazón; si hay niños en el hogar aprovecharemos además la innata creatividad que ellos poseen. Disfrutando en familia y viviendo estas fechas con el sentido que nosotros queramos darle y no con el que nos imponga el medio. Para quienes se animen, aquí van algunas ideas: Para las tarjetas de saludo: se dobla por la mitad  un rectángulo de cartulina de 17 x 24 cm, o del tamaño que queramos darle, del color que nos agrade y de un grosor que soporte el pegamento sin dejar huellas por el reverso; en la parte exterior pegar con cola, alguna forma sencilla que nos guste -un árbol, una estrella, una casa, el planeta, el sol- diseñada con trozos de telas o papel de diferentes colores; si se tiene habilidad para pintar, se puede dibuja o pintar directamente sobre la cartulina. También podemos crear diseños abstractos con hojas, semillas y ramitas secas; o bien, hacer un creativo collage con algunas fotos familiares, y agregar detalles con cintas, lentejuelas o diminutos botones. El secreto de una buena elaboración está en ser muy cuidadosos con el oficio: cortar y doblar la cartulina de modo que sus bordes queden exactos, cuidar de no dejar manchas al pegar y optar siempre por diseños sencillos pero al mismo tiempo usar los colores con toda libertad; también elegir un lapicero que marque bien el trazo al momento de escribir. En el interior, más que el reiterativo saludo formal, intentemos poner algo con sentimiento, podemos ayudarnos colocando en uno de los lados de la tarjeta, algún párrafo de un poema, de un cuento o una frase de algún libro que refleje lo que queremos decir o hacer sentir, sin olvidar poner las iniciales del autor. ¿Qué podemos elaborar en casa para regalar? Comenzando con lo más tradicional, si hay afinidad por la cocina, encontraremos en Internet  un sinfín de recetas para preparar diferentes e inusitados tipos de galletas, bombones y mermeladas. Luego buscaremos -o construiremos- algunas cajitas forrándolas cuidadosamente con telas o papeles que tengan un bonito diseño; del mismo modo, forraremos las tiras de cartón que entrelazaremos en el interior para dividir la caja en pequeñas celdas, donde colocaremos intercaladamente la variedad de  bombones  o galletas. Para la mermelada podemos recolectar pequeños frascos de cristal -como los del yogurt-, tapándolos con un trozo de una bonita tela y sellándolos con una cinta de terciopelo o algún cordel de cáñamo natural, según la estética que queramos darle; regalaremos entonces, una original caja diseñada por nosotros con una variedad de exóticas mermeladas caseras, entre las cuales colocaremos también algún frasquito con miel. Para quienes prefieren las manualidades, se puede crear en corto tiempo un original y elegante álbum de fotos: cortamos alrededor de 35 trozos de cartulina de 21 x 15 cm, de grosor mediano y de un mismo color -los colores profundos como los azules o morados oscuros quedan muy bien-, dando forma así a las hojas del álbum; mas dos trozos de cartón algo más grueso pero con las mismas medidas para las tapas. Lo más aconsejable es ir a una papelería y pedir que nos lo corten todo con la guillotina. A continuación forramos las tapas pegando cuidadosamente un papel de preferencia grueso y con un bonito diseño, que contraste o bien haga juego con el tono que hemos elegido para las hojas. Tapamos los bordes de los pliegues que quedan en las contratapas, pegando un rectángulo de cartulina, del mismo que hemos utilizado para las hojas pero de tamaño algo menor. Se unen las hojas y las tapas -por el lado más estrecho- con una espiral grande y de un color afín al tono de las hojas, si no encontramos espirales de colores, el negro será la mejor elección. Se puede personalizar la primera hoja del álbum con una dedicatoria o un poema; también recortar pequeños óvalos con el papel que nos ha sobrado de la tapa y pegarlos decorativamente en una de las esquinas. Con el mismo proceso anterior, cambiando las medidas y la cartulina por hojas de folio -que también las hay de colores- se puede elaborar un creativo diario de vida, una bonita libreta para notas u originales recetarios de cocina –de gazpachos, de zumos, de macrobiótica, vegetariana, de comida viva (cruda), de panes, etc.-, los cuales quedarán muy estéticos si imprimimos las recetas en hojas de papel vegetal. ¿Otra alternativa? crear un CD con la música preferida de la persona a obsequiar, realizando nosotros mismos el motivo del CD y la caja en el que lo regalaremos. O bien, diseñar un original collar con cintas entrelazadas, adornándolo con botones y diminutos ovillos elaborados a mano, con tela o ganchillo. No me cabe duda que al leer este artículo, ya están aflorando en vuestra imaginación muchas otras ideas ¡Manos a la obra, os deseo un Diciembre provechoso y que disfrutéis de unas fiestas plenas de alma!


 

EL VIAJE HACIA NOSOTROS MISMOS. EXPLORANDO QUIENES SOMOS

 

 

Continuando con el peregrinaje iniciado en el artículo de la revista Tú mismo del mes anterior, a través de la senda que nos otorgan los chacras; este mes comenzaremos situándonos en el color verde profundo del cuarto centro energético, consonante con la infinita energía del amor. La energía de este centro ubicado en la zona del timo, se transmuta en sentimiento, pensamientos y acciones, conectándonos con todas las formas de vida existentes en el universo: vivir en amor se traduce en vivir y dejar vivir, respetando el don de la vida en todas sus diversas formas de expresión.

 

 

Elige un momento y un lugar tranquilo, pon una apacible música de fondo idealmente interpretada por flauta o bien, de carácter gregoriano; siéntate cómodamente, cierra tus ojos e inunda tu interior de un color verde profundo. Medita: ¿cómo vivo el dar y el recibir?, ¿cómo me siento interiormente cuando soy amado/a?, ¿hasta qué punto soy capaz de perdonar cuando alguien me ha hecho daño?

 

 

Cuando te sientas en condiciones, abre tus ojos y con cualquier material que tengas a mano pinta lo primero que surja en tu mente. Simplemente deja que tu mano fluya sin enjuiciar, razonar o buscar una lógica a tu trabajo. Si no surge ninguna figura y sólo emergen trazos de color abstracto, observa como son esos trazos: ¿rudos?, ¿suaves?, ¿ondulantes?, ¿continuos?, ¿se cortan?, ¿se dirigen hacia arriba?, ¿hacia abajo?, ¿se integran entre sí? Y pregúntate que puede estar reflejando esto de ti. Si te surge alguna figura, reflexiona y analízala del mismo modo.

 

 

Tanto el resultado como el proceso de pintar libremente después de un momento de interioridad conectado, como es en este caso, a la vivencia de nuestra facultad de amar, nos hará reflexionar sobre la flexibilidad y la tolerancia que tenemos hacia nosotros mismos y hacia los demás; también en como incorporamos el amor en el propósito de nuestra vida y, la dirección que le damos al tratar de integrar este propósito en el mundo que nos rodea.

 

 

El color agua marina de los océanos nos traslada al quinto chacra, situado en la garganta. Este centro activador del sonido, la comunicación y la auto-expresión, nos invita principalmente a escuchar esa voz interior que nos dice lo que somos, para luego explorar de que manera nuestro “yo” se comunica con el mundo: ¿digo lo que pienso o  más bien, lo que la gente quiere oír?, ¿tiendo a dar órdenes?, ¿manipulo verbalmente a los demás?, ¿hablo generalmente demasiado o quizás prefiero callar?

 

 

En esta ocasión cerraremos los ojos, respirando profunda y lentamente, centrándonos en el movimiento que realiza nuestro diafragma con la respiración; repetiremos al menos diez veces el mantra haaaaaaaam, intentando controlar la salida del aire para mantener el sonido de la vocal “a” el mayor tiempo posible, hasta que sintamos la vibración del sonido en nuestra garganta. Al finalizar volvemos a respirar profundamente; pasado unos segundos abrimos los ojos, anotando en nuestra libreta como nos hemos sentido y las imágenes que nos han venido a la mente mientras realizábamos el ejercicio. Es importante escribir aquello que verdaderamente ha emergido en nuestra psiquis aun cuando nos parezca algo absolutamente sin sentido. Recordemos que el inconsciente tiene sus propios caminos, paralelos y desvinculados de nuestro ser consciente y racional.

 

 

La misteriosa profundidad  del azul índigo nos lleva a la zona de la silla turca -sobre el entrecejo-, lugar donde se encuentra el sexto chacra; este centro energético nos potencia la intuición, el poder de la mente y la concentración, así como la visión personal que tenemos de nosotros mismos. Cierra un momento los ojos y pregúntate: ¿cómo son mis pensamientos, generalmente positivos o tiendo a la negatividad?, ¿me doy libertad para soñar?, ¿cómo me veo a mi mismo en la infancia y en la juventud?, ¿cómo me veo ahora?  A continuación coge un papel y dibújate de cuerpo entero con todos los detalles que puedas. Alrededor del dibujo escribe lo  que posees como persona, tus cualidades, tus valores y también aquello que quieres cambiar.

 

 

El proceso del autorretrato, no sólo nos descubre cómo nos vemos sino también lo que realmente somos; también nos hace reflexionar en torno a lo que hacemos con este potencial que poseemos. ¿Nos centramos en lo que verdaderamente es importante para nosotros?, ¿realizamos las acciones necesarias para concretar aquello que pensamos? o ¿sentimos que el tiempo y la energía se nos escapan sin lograr lo que queremos?

 

 

Visualizamos el final de nuestro peregrinaje iluminados con la pureza del blanco y los destellos del dorado, propios del séptimo chacra situado en la coronilla. Este centro energético nos abre a la integración del ser físico, mental y espiritual. Entendiendo por espiritualidad la capacidad de trascender más allá de lo material para entrar en comunión con esa energía que es fundamento y creación de la vida en el universo. Pregúntate: ¿qué es para mí la divinidad?, ¿creo que formo parte de ella o es algo ajeno a mi? A continuación te propongo hacer un mándala dibujado con pétalos de flores, pintándolo intuitivamente. Una vez terminado, obsérvalo en actitud meditativa y anota en tu libreta aquello que ha venido a tu mente durante el proceso creativo.

 

 

Finalmente, guarda todos los trabajos y las notas que han surgido de este peregrinaje por tus centros energéticos. Cada cierto tiempo, míralos y revisa las notas. Vuelve a meditar sobre ello y escribe lo que va aflorando; también puedes ir agregando o cambiando elementos en los trabajos realizados, reelaborarlos e incluso, crear algo nuevo. Este sencillo proceso creativo es una herramienta que nos permite ir profundizando de manera personal en el ser único que somos, para aceptarnos y situarnos de forma coherente en el mundo, descubriendo el sosiego y la libertad que nos otorga el conocernos un poco mejor.


 

UN VIAJE POR LA VIDA, LAS EMOCIONES Y LA AUTOESTIMA

 

 

Crear desde el potencial que todos tenemos, significa dejar que salga con libertad aquello que se encuentra dormido en nuestro interior. Simplemente debemos centrarnos en algo que podamos utilizar como eje o pretexto de trabajo, para luego a partir de ahí dejar que aflore nuestra imaginación y lo que tenemos dentro. Mejor aún, si este pretexto en torno al cual desplegamos nuestra creatividad está relacionado con el cuerpo, la mente y las emociones, ya que así, simultáneamente estaremos reflexionando sobre nuestra propia complejidad humana.

 

En esta ocasión utilizaremos como eje para el proceso creativo, el peregrinaje que nos otorgan los siete centros energéticos que tenemos en nuestro cuerpo, conocidos como chacras. Es una actividad que debemos realizar con concentración y sosiego, tomándonos el tiempo necesario para cada momento. Es conveniente tener una libreta personal en la que iremos apuntando las dudas, sentimientos y emociones que nos surjan, así como todo aquello que consideremos importante pero que no nos atrevemos a plasmar directamente sobre el trabajo. Posteriormente estos apuntes se transformarán, junto con lo que iremos creando, en un medio de autoreflexión y continua indagación.

 

Nos conectamos con el primer chacra centrándonos en el color rojo, meditando de que manera percibimos nuestra energía vital y como vivimos los aspectos vinculados a lo físico y lo material; ya que este centro energético llamado chacra raíz  y situado en la base del tronco, está relacionado con el instinto de supervivencia y la manifestación de nuestra fuerza vital en el plano físico. Comenzaremos con los ojos cerrados y con un sencillo ejercicio: imagina que la energía de color rojo sube desde el perineo inundando todo el interior de tu cuerpo; luego piensa: ¿Cómo te sientes con relación al mundo material? ¿Generalmente con fortaleza, con un sentido de presencia en la vida o más bien de debilidad? ¿Eres demasiado realista o excesivamente idealista? ¿Te sientes bien con tu cuerpo, te preocupas de él o te es indiferente?

 

Haremos un collage con recortes de revistas sobre un trozo de papel o cartulina para recrear un árbol que simbolizará metafóricamente nuestra vida. Distinguiendo las raíces, el tronco y el follaje; es decir, de dónde venimos, que hemos obtenido a lo largo de nuestro camino y lo que somos actualmente como cuerpo, vida y materia. También podemos, pintar, dibujar o escribir sobre el collage. Este árbol de la vida además de conllevar momentos de lúdica creatividad, nos ayudará a reflexionar sobre cuál es nuestro lugar en el mundo, la transformación que hemos ido teniendo, las opciones y logros que hemos concretado así como lo que la vida nos ha otorgado, en nuestra condición de persona y cuerpo físico presente en este mundo.

 

Viajamos al segundo chacra a través del color naranja y el sonido del agua para explorar el aspecto emocional: ¿Cómo nos relacionamos emocional y afectivamente con nuestra pareja? ¿Cómo vivimos nuestra sexualidad? ¿Somos conscientes de las emociones, anhelos y sentimientos que afloran al relacionarnos con las personas que nos rodean? En este caso, podemos recrear nuestro personal álbum de vida, utilizando hojas o cartulinas de color anaranjado sobre las cuales colocaremos fotos, recortes, pequeños objetos, notas o dibujos que consideremos significativos, para simbolizar los momentos, las personas o lugares que queremos plasmar en el álbum, cuyo hilo narrativo será: “el sentir y el deseo, desde la infancia al ahora”.

 

Crear un álbum es una buena forma de explorar de que manera han fluido los sentimientos al relacionarnos con quienes han configurado nuestro mundo y, como ha sido la vivencia del deseo a lo largo de nuestra vida. Para música de fondo utilizaremos sonidos del agua o cualquier música que sea fluida y sedante, la que además de ayudarnos a concentrarnos en el trabajo, hará vibrar este segundo centro energético localizado bajo el ombligo.

 

Llegamos al tercer chacra, situado detrás del estomago, acompañados de una música reposada e iluminados por el amarillo  para descubrir cómo está la autoestima, como experimentamos la fuerza de voluntad y de qué forma dirigimos nuestra energía: ¿Ejercemos el control sobre los demás? ¿Nos sentimos manipulados? ¿Somos capaces de mantener un equilibrio en las situaciones vinculadas con el poder? Con una meditación centrada en el color amarillo, haremos una visualización eligiendo un objeto que represente metafóricamente nuestra relación con el poder. Seguidamente, cogemos un trozo de arcilla con las manos y manteniendo los ojos cerrados hacemos una bola, amasándola y acariciándola, intentando sentir como el calor y la energía que desprenden nuestros poros penetra en la arcilla fundiéndose con la propia energía de la materia, e imaginamos ese pedazo de arcilla tomando la forma del objeto metafórico que hemos visualizado previamente.

 

Finalmente, abrimos los ojos para dar forma concreta al objeto recreado con la imaginación. Una vez terminado, si queremos podemos pintar y dar un nombre a dicha escultura. La creación de este objeto metafórico nos hará reflexionar sobre el respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás; vendrán a nuestra memoria las actitudes de manipulación, soberbia u orgullo desmedido que hemos tenido con quienes forman parte de nuestro entorno o, aquellos momentos en que nos hemos sentido indignos y humillados injustamente, de paso aprovecharemos de revisar como está la confianza en nosotros mismo.

 

Continuaremos este viaje a través de los cuatro chacras restantes en el próximo artículo. Os invito a un creativo peregrinaje por esta primera etapa ¡que lo disfrutéis!

 


 

 

El MÁNDALA. EL SER Y EL INFINITO

 

 

La elaboración de mándalas es un arte milenario que conlleva un proceso de introspección, autoconocimiento y creatividad, siendo conocido su uso en las escuelas tibetanas como apoyo a la meditación para llegar a niveles mentales más elevados. Sin embargo el término mándala es originario del sánscrito hindú, traducido literalmente significa “circulo”, generalizándose su uso en diversas culturas para denominar aquellos diagramas geométricos de carácter circular realizados con pinturas u otros materiales, comúnmente con intención espiritual, para representar de forma simbólica el macrocosmos y el microcosmos.

 

En la figura de un mándala las formas geométricas tienden a organizarse en diferentes niveles visuales; tradicionalmente las más habituales suelen ser: el circulo, el triangulo, el cuadrado y el rectángulo, sobre los cuales si se quiere se puede dibujar –según la complejidad y el sentido simbólico que quiera dársele- formas de animales, del ser humano, la naturaleza o dioses. Los dibujos siempre se distribuyen de forma concéntrica o equidistante a un centro, evocando de este modo, el sentido cíclico del eterno retorno y transmutación de la energía universal o, de los ciclos de la naturaleza, así como, la idea de perfección y comunión, rueda o totalidad.

 

Por otra parte, al observar con atención nuestro entorno, descubrimos que este esquema concéntrico con un núcleo en el centro es una estructura básica de la creación universal, presente en las formas que dibujan la vida en el planeta y en el universo; es un patrón que se repite en cada célula del tejido vivo –entre ellas, en el ovulo fecundado que da origen a una nueva vida-, en la cristalización del agua que forma el hielo, en la figura que forman los pétalos de una flor abierta, en los anillos del tronco de un árbol, así como en la figura que esboza la unidad más básica de la energía y la materia: el átomo. También se revela esta forma, en el espacio que circunda el tránsito de la luna alrededor de la tierra, del mismo modo podríamos decir que nuestro sistema solar recrea un gran mándala, al igual que las vías lácteas.

 

De manera que la figura del mándala es mucho más que un simple dibujo geométrico, es un diagrama cuya forma está presente en el inconsciente colectivo del ser humano, recordándonos nuestra relación con el infinito, a la vez que, la estructura de nuestra interioridad en términos de materia y energía. Talvés por eso, es una forma representada universalmente, encontrándola recreada en la arquitectura así como en objetos artístico o religiosos de prácticamente  todas las culturas que han poblado el planeta: en la cultura hindú, el Tíbet, en los indios navajos del norte de América, en los mayas y aztecas, en los celtas, en Japón y en China, en los aborígenes australianos, en la cultura griega, en la árabe, en la religión musulmana, en el arte cristiano, etc.

 

Por esta razón, la creación de mándalas se ha utilizado como herramienta de enseñanza espiritual, con el objeto de procurar un espacio de energía y un estado psicoemocional propicio para la meditación y la iniciación. Según el psicólogo y escritor británico David Fontana, tanto la representación geométrica en diferentes niveles como el simbolismo implícito en los mándalas, otorgan una vía que posibilita el acceso progresivo a niveles más profundos del inconsciente, favoreciendo la experiencia mística del conocimiento y de comunión con el universo. Por lo tanto, su representación simbólica de totalidad involucra también la totalidad del individuo como ser humano, en el aspecto físico, mental, emocional y espiritual; la totalidad del ser, consciente, subconsciente e inconsciente. De este modo, utilizado como una guía meditativa para el conocimiento de uno mismo, el mándala funciona como un diagrama de la realidad interior que orienta y secunda el desarrollo de la psique. De hecho, el reconocido psiquiatra Carl Jung, refiriéndose a su propio proceso de autoconocimiento, escribió: “Dibujaba cada mañana en un cuaderno, un pequeño motivo circular, un mándala, que parecía corresponder a mi situación interna en ese momento…Fue poco a poco que descubrí que es en realidad un mándala: es el Self o si mismo, la totalidad de la personalidad, que si todo anda bien es armoniosa” (1).

 

La creación de un mándala por lo tanto, además de aportarnos el necesario espacio meditativo y de sabiduría implícito en la propia labor creativa, una vez finalizado nos refleja simbólicamente una proyección de nuestro estado interior; no como un espejo que proyecta nuestra faceta exterior, sino más bien, como el conocimiento que descubrimos en el iris de una pupila, de una mirada que desvela la propia interioridad. Posteriormente, al contemplarlo una y otra vez, vamos descubriendo nuevas significaciones y nuevos simbolismos que van enriqueciendo el proceso de autoconocimiento; sorprendiéndonos por el contenido y la belleza que estos diagramas nos permiten plasmar y, al mismo tiempo extraer.

 

Si no nos atrevemos a crear un mándala, podemos comenzar simplemente observando de forma meditativa alguno ya creado, centrando la mente en como nuestro interior se conecta con las formas y los colores. La visualización debe ser organizada y rítmica, sin prisa, siguiendo el orden de un puntero de reloj, desde adentro hacia afuera, o bien si se prefiere, comenzando por la periferia hasta llegar al núcleo; para no cansar la vista es importante que el impreso sea de un tamaño más bien grande. A continuación se puede cerrar los ojos y recrear, mentalmente, paso a paso todo el recorrido. También podemos pintar, rellenando intuitivamente de colores las formas ya dibujadas en un mándala, a la vez que respiramos relajadamente en un proceso de meditación activa. Los colores que elijamos reflejarán el estado de ánimo de ese momento y, la dirección en la que pintemos nos revelará algunos aspectos internos, como por ejemplo: si intuitivamente pintamos desde el centro hacia afuera, significa que hay un deseo de exteriorizar las emociones, en cambio si lo hacemos en sentido contrario, se refleja una búsqueda de nuestro propio centro y de autoconocimiento.

 

En resumen, el mándala puede ser trabajado por cualquier persona, desde un niño hasta un anciano, transformándose en una poderosa herramienta de concentración y relajación, que además contribuye a reintegrar de forma armónica esa disociación del “yo”, a la que hace referencia Jung en sus escritos, provocada por el tipo de vida a la que nos conduce  esta ajetreada sociedad en la que vivimos. ¡Os invito a introduciros en el misterio de los mándalas! Disfrutaran con su belleza y descubrirán una cautivadora vía de reencuentro con vuestra interioridad.

 


 

 

 

 EL CAMINO

Cuando tú encuentres el camino otros te encontrarán a ti. Al pasar por el camino serán atraídos hasta tu puerta. Y el camino que no puede oirse resonará en tu voz. Y el camino que no puede verse, se reflejará en tus ojos.

LAO  ZI

 

Este es un regalo de Lilian

 


 

 

TU ENERGÍA VITAL

 

Para hacer esta relajación pueden elegir alguna música que se base en el sonido del agua o alguna música tranquila que simplemente te guste. También puedes optar por alguna de las que sugiere Mitchell L. Gaynor en su libro (1).

 

– Bartok: Música para cuerda,  percusión y celesta en do mayor, 1º movimiento.

 

– Beethoven: Cuarteto para cuerda en do mayor, op.131.

 

– Brahms: Sinfonía  nº2, 2º movimiento, Andante.

 

Ejercicio:

  • Busca un lugar cómodo, siéntate con la espalda derecha, bien apoyada, cierra los ojos, suéltate la ropa y respira profundamente, soltando la tensión del cuerpo cada vez que exhalas.

 

 

  • permite que la música te transporte a tu experiencia interior…. visualiza la energía vital que  tienes dentro, es de un color o de diversos colores?, es blanca?, brilla, es solida?, liquida?, etc.

 

 

  • Observa como la energía fluye por todo tu cuerpo movilizándose con cada inhalación y con cada exhalación. Si necesitas sanar alguna zona con tensión o dolor, deja que fluya por ese lugar como si fuera el fluir  de un fresco (o tibio, según como quieras sentirlo) manantial de agua, que a su paso va limpiando y sanando las impurezas que encuentra a su paso.

 

 

  • Esa energía vital llena de color, fluye para llenarte de vida, de luz y de armonía.

 

 

  • Disfruta inundando de energía cada zona de tu cuerpo hasta que la música acabe…

 

 

 

  • Aún con los ojos cerrados, revisa lo que has experimentado interiormente, respirando tranquilamente, vuelve poco a poco al presente y a la exterioridad.

 

A continuación escribe lo que has sentido, lo que has visualizado, pon la fecha y  un titulo a lo que has escrito.

(1)    Mitchell L. Gaynor: Sonidos que curan, Urano, 2001.


 

 

EL LENGUAJE DEL ARTE

 

En la pregunta ¿quién soy yo? reside la esencia de todo el arte. Para cualquier artista es la pregunta fundamental y lo mismo sucede con la creatividad en cualquiera de sus otras aplicaciones. El proceso creativo permite explorarnos, descubrir nuestras muchas y diferentes identidades, y si el proceso es honesto llegaremos a unirlas, formando una presencia poderosa e integral. Por esta razón el lenguaje de la creatividad es un recurso universal, un potencial aplicable a todo el mundo.

 

En la pintura relacionada con el sentimiento, el lenguaje y las imágenes que emplea el artista no son de naturaleza práctica sino poética. Cuando el artista pinta un árbol de determinada forma es porque esa forma -y no otra- es la que mejor refleja lo que interiormente quiere exponer. Si cada uno de nosotros pintásemos el mismo árbol, sin duda que todas las versiones serían diferente, porque todos tenemos una interioridad propia que interactúa de manera particular con nuestro entorno, en este caso, con la figura del árbol que queremos plasmar pictóricamente.

 

Vicente van Gogh ponía una linea roja al lado de algunos de sus arboles, no porque estuviese en los arboles que él veía, sino porque era la única manera de trasladar al lienzo la forma como su interioridad se relacionaba con ese paisaje…la linea roja no estaba en el paisaje; estaba en él. (1).

 

(1) Extraído de Carbonetti, Jeanne: El zen de la pintura creativa, Gaia, Madrid, 1999, p.20

 

Ejercicio:

  • Siéntate con la espalda recta y apoyada en un lugar silencioso, y comienza a respirar profundamente, centrándote en tu interior. Permítete escuchar tu cuerpo y haz un recorrido de los pies a la cabeza, busca los lugares de tensión y con cada exhalación siente que estas liberando esa tensión…

 

  • Una vez terminado toma conciencia de la primera emoción que emerge (tranquilidad, rabia, dolor, alegría, tristeza, preocupación, desahogo, etc). Sin rebuscar ni emitir juicios, simplemente quédate con la primera emoción con la que has tomado contacto…

 

  • Ponle un color a la emoción, de igual modo, el primero que aflore sin dilucidar…..

 

  • Ahora con esa emoción y ese color dibuja tu  árbol mentalmente, con todo tipo de detalles.

 

 

  • Finalmente, vuelve a respirar profundo, con lentitud abre los ojos, busca lapices y papel,  dibuja y pinta tu árbol.

 

Recuerda que no tiene porque ser un dibujo o una pintura con un sentido estético, simplemente tu árbol.


El tiempo se sucede sin agobios….

Siempre tengo tiempo para hacer lo que quiero hacer…

Puedo dejar para más adelante lo que puedo hacer hoy…si me apetece hacerlo..

Estoy capacitada, contenta, segura, decidida…

Todo siempre saldrá bien…

Que lo que hoy soy o tengo, mañana puede ser diferente…. y mi ser continuará en armonía…

Solo tengo que ser…

Las personas que quiero son libres de ir o venir, alejarse o acercarse….

Somos eternos….pero al mismo tiempo pasajeros…

El tiempo está suspendido en el airé, pero al mismo tiempo transcurre….

Como el vuelo de los pájaros…


Inspirado en: Mi mito personal es

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