La música del agua

Muchos compositores se han inspirado en el agua para deleitar nuestro espíritu con emotivas creaciones musicales. Sin embargo, ninguna de ellas  logra sustituir la magia del sonido que susurra el agua de los arroyos, el cristalino tintineo de las gotas que caen en una noche lluviosa, o el festivo dinamismo del agua de las fuentes.

Cuenta una leyenda china:que si alguno de nosotros se sentara a meditar a orillas del gran río Amarillo, podría escuchar cómo una interminable canción de una sola nota se desprende de ese inmenso cuerpo fluvial. Tal nota equivale al sí de la escala de Occidente y reporta infinita paz a quien la percibe”.

Por su parte Hermann Hesse, en  Siddhartha narra como el protagonista y su amigo Vasudeva alcanzan la Iluminación –el estado de budeidad– al oír la pluralidad sonora del río:

“Aunque muchas veces había escuchado esa infinitud de voces del río, esta vez le parecieron nuevas. Pronto no pudo distinguir ya las voces alegres de las llorosas, las infantiles de las varoniles, todas se les confundían y entremezclaban… Y cuando Siddhartha escuchaba atentamente ese río, aquel canto orquestado por miles de voces, entonces, la gran canción de las mil voces se reducía a una palabra, y esa palabra era OM, la Perfección”.

Metafóricamente se ha equiparado el Nirvana a la gota (del ego) que se disuelve en el océano (de la Conciencia Absoluta y en la práctica espiritual de Oriente existe un viejo axioma que dice: “El sonido es vibración; la vibración es energía”

Necesitamos simplemente cerrar los ojos  algunos minutos a orillas de un río o del mar para comprobar lo que antiguos místicos  han predicado y los modernos psicólogos hoy avalan: que el escuchar el plácido sonido del agua nos calma llevándonos a nuestra propia interioridad, vinculándonos  con la dimensión trascendente del ser.

Meditar con la vibración del agua se convierte en una plegaria que silencia el barullo de la mente, quizás porque nos devuelve a ese tranquilo rincón uterino en el que fuimos acunados con irrepetible bondad y a la energía divina del todo armonioso.

La música del agua es anterior al ser humano pero en nuestras manos está el seguir escuchándola. Cuidemos el agua de nuestro planeta, no  silenciemos su voz porque de ella depende además, la continuidad de la vida.

Extraído de:  El efecto de los sonidos del agua

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